27/1/10

el regreso del Yeti


vuelvo a escribir un post después de meses, y en el medio pasaron navidad, año nuevo, el "cumpleaños del blog", casi todo el abierto de australia, etcétera. Y sí, me tomé vacaciones. No, no veraneé en mardel, ni me hice una escapada para ver el dakar, ni recorrí las costas brasileras, ni me fui a a la patagonia a vivir de mis artesanías hechas con nueces... En vez de ello me dediqué con sumo cuidado a cultivar los pequeños placeres de la vida, a saber: comer galletitas de chocolate mojadas con leche, acariciar al gato con los pies, hacer dibujos con las partículas de polvo en suspensión (sí, se requiere mucha paciencia y dedicación).
No obstante, no es recomendable dedicar las vacaciones completamente al ocio, eso sería un despropósito y, peor aún, una pérdida de tiempo. No señor, por eso pienso encarar el dosmildiez con muchísimos proyectos. Listo algunos:

  • crear una editorial independiente, en realidad pequeña... bueno, más bien ínfima
  • hacer teatro
  • limpiar debajo de la cama
  • llevar adelante el proyecto: comando surrealista
  • pintar más
  • experimentar con mi barba
  • hacer, junto con A*, remeras con ilustraciones
  • formar una banda
  • aprender a tocar algún instrumento para poder formar una banda
  • comprar una funda para mi Olympus Trip 35
  • ir a ver a Kusturika, si es que viene como dicen
  • hacer más artesanías con nueces (es el negocio del futuro, lo sé)
  • ser honesto conmigo mismo y, por lo menos, intentar alguno de los ítems anteriores




20/12/09

Me gusta

... hacer un guiso, cortar las verduras con un cerruchito-tramontina, servirlo bien caliente y que el vapor me queme la "ñata", comerlo con pan, sentir el gusto a tierra de las papas.

7/12/09

de un día para el otro

miro por la ventana, y los hombres-que-vivían-en-la-plaza ya no están. Han dejado un colchón; la espalda invisible que allí se hunde me grita que sí, que todo es precario y yo también.

24/11/09

Palabras Hazules


Historia de Calfucurá

Entonces lo llevaron a Buenos Aires. Entonces cuando llegó le preguntó el presidente por qué tenía tanto poder. "Éste es el virtú que tengo que me ayuda. Tengo en la mano mi piedra". Le dijeron: "¡Déjeme su piedra!". "Bueno", dijo Calfucurá. Dejó su piedra. La dejaron encerrada en una caja de fierro. Entonces dejaron encerrada la piedra. Se volvió Calfucurá. A los tres días llegó la piedra. Cuando estaba saliendo la piedra, empezó a mover la casa, pero ellos no se dieron cuenta. No sabían por qué había movido la tierra. Cuando llegó la piedra, encontró a su amo. Ahí se ganó la piedra, se puso debajo del sobaco, allí entró la piedra. Llegó el que la seguía. Le preguntaron, le dijeron: "¿Llegó su piedra?". "No llegó", dijo. "Más bien se escondió".

(R.E., Ancatruz, Neuquén) en GOLLUSCIO, Lucía (2006), El Pueblo Mapuche: poéticas de pertenencia y devenir. Bs As, Editorial Biblos.


...

(27/10)

Leo un par de poemas mapuches bilingües y las palabras en mapudungun vibran en la página contigua. Un leve temblor, un frío ancestral corre por mis huesos; quizá son las palabras Hazules del sur. Es un viento que, donde sea que yo esté, siempre me va a arrastrar un poco hacia el sur.



22/11/09

Días como éste (5)


... domingos: tan repetitivos, que calificarlos así resulta una tautología o un lugar común. No queda más que leer diarios viejos - quizá un vano intento de escapar al tiempo -, mirar cómo se seca la tierra en las macetas o adivinar los nombres de los pequeños transeúntes que se divisan en la plaza. Creo que ya hice eso otro domingo, nosécual; quizás estoy desescribiendo estas palabras pero no me doy cuenta. Mejor voy a lavarme la lluvia-de-ayer.
Si tengo suerte, otra lluvia vendrá a lavarme el hoy.