22/8/09

Salió.
Caminaba lentamente, quería beberse los colores de los árboles, la luz fantasma de los faroles viejos. Pero no pudo.
Un pequeño Habismo había crecido en su interior y expulsaba todo el vacío hacia fuera.

15/8/09

Hasta que un día fue hora de partir

Empaqueté cosas, puse rótulos a lo inclasificable, rompí los vasos trizados, tiré cosas inútiles, miré las fotos viejas otra vez, apilé los discos, ventilé los espacios vacíos, guardé mis libros, quemé poemas rancios, olvidé dibujos de la infancia. Y me quedé solo - agachado -, escupiendo la mirada hacia los rincones.

-En cualquier momento me voy..

y adonde vaya desenvolveré mis libros, observaré a las trizas crecer lentamente, apilaré cosas inútiles para olvidarlas, haré dibujos de fuego, escupiré poemas desde un rincón vacío. Seré. Sentado frente a una ventana que no mira hacia aquí. En cualquier momento me iré de allí también, pero la diferencia es ésto.
Hice, deshice y ya no tengo palabras; mis manos se mueven torpemente, no comprenden su existencia muda.

5/8/09

días como éste (4)

... en los que no puedo dibujar una hoja de árbol nisiquiera mirándola. Entonces las manos son sueños, o errores.

31/7/09

El Post Sombrío

como una bocanada de hielo; una caricia y una palabra dirigidas a otro ; una espera inútil; un lengüetazo invisible que me va arrancando las entrañas de-apoco. Algo así debe ser La Muerte.

29/7/09

nota al pie

"Las hojas restantes de mi libreta son como un lenguaje que se va apagando; un descenso al silencio. Y entonces escribir - lo que sea - puede volverse un acto desesperado o por el contrario, un plan meticuloso. Es preciso elegir cada palabra cuidadosamente, calcular su efecto, sopesarla en medio del silencio antes de que se dirija hacia la nada. Esa nada que resulta el lenguaje ya dicho. Una muerte extraña, absurda y absoluta."


Empiezo a economizar, ya no anoto ciertas cosas que pienso o me ocurren (¿ocurro o me piensan?) porque, probablemente, pueden carecer de sentido suficiente como para ser escritas en. Después de todo, ¿qué puede ser tan relevante como para justificar una palabra escrita? De esa manera hay un montón de circunstancias cotidianas que pasan totalmente desapercibidas. Forman parte de la literatura anónima de nuestras vidas.
A saber.
Hoy Sentí la libertad efímera - pero infinita en su brevedad - de caminar sin preocupaciones. Más tarde tuve un libro en mis manos y comprendí que, en ese momento, esa historia era mi única realidad posible. Me desperté solo en la mitad de la noche (quiénsabecuál de estas noches, de todas las noches), y mi brazo buscó maquinalmente un costado que no existía, que jamás estuvo ahí. De aquella desdicha sólo conservo un gusto amargo en las manos, más bien un sudor invisible que no termino de lavar... ¿será eso la soledad del hombre: una mugrecita, las pelusas de abajo de la cama?
Y así sucesivamente.

Éste es el punto en el que, ambos, usted lector invisible (pero usted ya lo sabía) y yo (pero yo también lo sabía), comprendemos que todo lo anteriormente escrito carece por completo de sentido. Eventualmente voy a comprar otra libreta y las vivencias que mencioné ya forman parte de este blog. Están dirigidas hacia todos o hacia nadie. Y sí, era lindo pensar en un lenguaje que se apaga, hablar sobre la libertad, decir que la soledad tal cosa y las realidades absolutas. Era lindo creer que estaba haciendo literatura.