29/7/09

nota al pie

"Las hojas restantes de mi libreta son como un lenguaje que se va apagando; un descenso al silencio. Y entonces escribir - lo que sea - puede volverse un acto desesperado o por el contrario, un plan meticuloso. Es preciso elegir cada palabra cuidadosamente, calcular su efecto, sopesarla en medio del silencio antes de que se dirija hacia la nada. Esa nada que resulta el lenguaje ya dicho. Una muerte extraña, absurda y absoluta."


Empiezo a economizar, ya no anoto ciertas cosas que pienso o me ocurren (¿ocurro o me piensan?) porque, probablemente, pueden carecer de sentido suficiente como para ser escritas en. Después de todo, ¿qué puede ser tan relevante como para justificar una palabra escrita? De esa manera hay un montón de circunstancias cotidianas que pasan totalmente desapercibidas. Forman parte de la literatura anónima de nuestras vidas.
A saber.
Hoy Sentí la libertad efímera - pero infinita en su brevedad - de caminar sin preocupaciones. Más tarde tuve un libro en mis manos y comprendí que, en ese momento, esa historia era mi única realidad posible. Me desperté solo en la mitad de la noche (quiénsabecuál de estas noches, de todas las noches), y mi brazo buscó maquinalmente un costado que no existía, que jamás estuvo ahí. De aquella desdicha sólo conservo un gusto amargo en las manos, más bien un sudor invisible que no termino de lavar... ¿será eso la soledad del hombre: una mugrecita, las pelusas de abajo de la cama?
Y así sucesivamente.

Éste es el punto en el que, ambos, usted lector invisible (pero usted ya lo sabía) y yo (pero yo también lo sabía), comprendemos que todo lo anteriormente escrito carece por completo de sentido. Eventualmente voy a comprar otra libreta y las vivencias que mencioné ya forman parte de este blog. Están dirigidas hacia todos o hacia nadie. Y sí, era lindo pensar en un lenguaje que se apaga, hablar sobre la libertad, decir que la soledad tal cosa y las realidades absolutas. Era lindo creer que estaba haciendo literatura.


6/7/09

acotaciones (al margen?)


- no hay placer como el de dibujar en papeles viejos

- una vez escribí un poema en la espalda de una mujer. Los olvidé a ambos.

- el té de durazno me hace pensar en un árbol que se ahoga en un mar de agua hirviendo

- existen dos tipos de personas en el mundo:
a) los que saben que la vida no tiene sentido y
b) los que, luego del existencialismo, confirman que la vida no tiene sentido

- sí, leer a Camus es un déjà vu

- a veces todo se reduce a una cuestión materialista: la mayoría de las cosas que hacemos tienen como fin último ocupar espacio, incluso pensar.

- instrucciones para entender la cacofonía:
1) si dice bretón, imagínese un tipo de bigote rubio y voz - quizá - musical
2) si dice Breton, piense en una mancha de Tierra sobre la luna; piense en una noche de París o una mujer desnuda

-hay gente que dice no ser feliz porque así parece más intelectual; hay gente que, directamente, no es feliz.

- cuando chateo con alguien y la conversación se detiene por mucho tiempo, imagino a dos personas que se miran, en silencio

- sí, el amor también ocupa espacio; les llaman hijos

- ayer dije: "¡es una vergüenza!", y sacudí la cabeza negativamente, mirando hacia abajo. Me sentí como un viejo de Palermo.

- cosas de las que no se vuelve: calzoncillos largos

- ¿qué puede hacerse en la vida con dos témperas blancas y dos témperas negras? Pintar rostros que gritan en las avenidas

- tengo una teoría: la ingesta en demasía de anabólicos y/o esteroides , no sólo produce mayor volumen muscular, sino que también vuelve más republicano a su consumidor. Las películas de Stalone son un buen ejemplo de ello.

- un lápiz mordido, una polilla, un papelito escrito con tu nombre

- la chica no era muy linda. Pero tenía unos jeans-verdes. Yo quería sacárselos, sólo para asegurarme de que el verde no había pasado a la piel.

- había soñado que llegabas de ninguna parte y hacíamos el amor. Despertaba, no quería pensar en vos ni me animaba a escribir tu nombre. Entonces eso era el lenguaje.

- un hombre comiendo pastafrola me inspiró un poema. Pensé: "la poesía es cualquier cosa" y fui feliz.

30/6/09

Las señales

encontrarme con una ex-compañera del colegio en la terminal y charlar durante casi todo el viaje (enterarme de que fulanito se casó y que menganita.); leer en la cama, tapado hasta el cuello; dormir todo el tiempo; votar sin convicción, por tercera vez consecutiva (con la mínima certeza de que peor es no votar)

... nunca la palabra adulto me abarcó tanto.

20/6/09

Días como éste(3)

... en los que uno se va a dormir a las nueve de la noche y se despierta a las dos de la madrugada, con la certeza de no existir en el mundo, a pesar de.

15/6/09

Apología


Así como el frío nos lanza violentamente hacia la estufa o hacia otros brazos, del mismo modo la incertidumbre nos deja secretamente perplejos. ¿Por qué dudamos? ¿qué nos demora en los portales cada vez que salimos o regresamos de la vida?
Suele suceder(me): llega ese momento extremo del día, la hora anónima cuando cualquier certeza cae del pedestal. Y los interrogantes son heridas, abiertas como ojos en la piel.

-No hay persuasión posible.

Practicar un fundamentalismo de la desconfianza. Dudar de todo, como Descartes (incluso dudar de Descartes).
Los honorables representantes no tienen la menor idea de qué hacer (ni cómo hacerlo); a La Nena no le gustan sus tetas nuevas (al novio tampoco); los caniches están hartos de ser llevados en brazos como carteras, desean correr libres y practicar el canibalismo más atroz.
Creemos necesitar una relación estable, una casa cómoda trabajo bien remunerado carrera con futuro celular de última generación tiempo para nosotros la fe intacta evitar el descenso (a los infiernos) seguridad salud prepaga cocina limpia comida thai redistribución de la pobreza (err de la riqueza) conexión wi-fi oportunidades sexo arte comprometido tasa fija de interés un poquito de amor que alguien nos entienda... por lo menos que nos escuche.

-Es (auto)destructivo.

Para qué engañar-me, no sé si la soledad de hoy es mayor a la de ayer, o viceversa. De nuevo en el portal, te miro y me pregunto si, aún reteniéndote un par de minutos más, lograremos escapar a tanto desencuentro. De un lado o del otro de las relaciones, la incertidumbre nos atropella. Da lo mismo deambular por la vida - transeúntes del cariño -, con las manos en los bolsillos, queriéndonos furtivamente cada vez que sea posible; atentos a los indicios más minúsculos: volvió con su ex, regresa a su casa por el fin de semana, sale con el grupo de amigos... y así andamos, buscándonos a tientas. Crustáceos en la noche profunda.
No existen muchas diferencias del otro lado (siempre un otro-lado). Juntos, cómplices del mismo retrato: inmóviles... tocarse mirarse hablarse apenas. Cuando acaba(mos) el amor, cada uno en su costado de la cama; en plena oscuridad, las dudas clavadas en el techo invisible. El retrato se repite absurdamente... y así seguimos, una masa oscura nos va ocupando el cuerpo de a poquito. Nos aferramos al miedo, como los árboles se aferran al aire para no hundirse en el suelo.
Estoy de este lado de la puerta. Ya no sé si seguiste tu camino hace algunas horas o muchos meses atrás. Sos una u otra "vos", no importa.

-Elegir el vértigo.

Aunque nunca nada sea seguro, aunque siempre estemos desgarrados en alguna parte, es posible (y quiero) optar por la incertidumbre. Hacernos una doble piel, sentir al máximo la vibración del invierno cuando caminamos solos. Imponer un poco de esperanza a las lágrimas anónimas de la noche. Abrir el libro a la mitad de la historia y prolongarla. Mirarnos sin máscaras, como nunca lo hicimos. Suspendidos en el instante eterno de volver a encontrarnos.




antü | hoy